Brindamos Coaching y Mentoring a nivel:

  • Individual
  • Equipos
  • Organizaciones


Debajo puedes leer más sobre nuestro abordaje particular en cada caso.

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Acreditaciones de

Te acompañamos a través de coaching en las siguientes acreditaciones:

  • Scrum Master - Product Owner
  • Agile Leader - Agile Developer - Agile Advisor
  • Agile Organizations

Coaching

Individual

A veces la vida no nos muestra su mejor perfil. Y de repente, sin aviso, nos encontramos en esas encerronas mentales de las que no podemos salir solos. 
Nos perdemos en nuestros propios pensamientos. Damos vueltas. Y ahí, en esa vuelta número mil, aparece la necesidad de una mano amiga, un ritual, un espacio que nos invite a desacelerar. Un lugar donde podamos darnos el tiempo de encontrar respuestas.
Pero tengo que confesar algo: esas respuestas, cuando llegan, muchas veces no son lo que nuestro capricho desea. Y de repente, esa mano que se tendió amiga, la vemos como poco amiga. Porque no nos dijo lo que queríamos oír, sino lo que necesitábamos escuchar.
A mí, como coach, justamente me gusta ese espacio incómodo y honesto. Ese lugar donde las manos se entrelazan sin que se lleven del todo bien. Donde hay verdad, aunque raspe un poquito. Porque es ahí, en esa incomodidad, donde algo se mueve de verdad.
Si alguna vez sentiste que tus propios pensamientos te daban vueltas en círculos, este espacio es para vos. No prometo respuestas fáciles. Prometo una mano sincera y el tiempo necesario para encontrar las tuyas.

Equipos

Con los equipos entramos en un área más compleja. Ya no es la mente caprichosa de una persona, sino de VARIAS. Y acá no hay fórmulas mágicas.

El día a día nos lleva a relacionarnos con diferentes personas complejas, cada una con sus propias neurosis revoloteando por el aire. Y sí, siempre que hay comunicación entre humanos hay quilombo. Pero ese quilombo no es un error del sistema: es parte de lo que nos hace estar vivos.

Los equipos tienen sus idas y vueltas. Sus roces, sus silencios, sus estallidos. Y lo más interesante es que, en ese ir y venir, nos terminamos encontrando con espejos que no siempre elegimos mirar. Espejos que muestran fallas y desventajas, sí, pero también el brillo de algo impredecible: esa chispa que surge cuando personas reales, con todo lo que son, se animan a construir juntas.

El desafío es tan grande como interesante. Y la idea no es evitar el quilombo, sino aprender a bailar con él.

Si tu equipo necesita sentirse acompañado en ese camino, sin recetas, sin vueltas de color rosa, acá hay un espacio para eso.

Organizaciones

El círculo de la danza se agranda. Las personas y los equipos son parte de algo más grande, y ahí la complejidad expande sus horizontes hasta donde no alcanza la vista.

Las cosas no pasan acorde al plan que hicimos en ese ejercicio de planificación quinquenal. Por más lápices y pizarrones que hayamos usado. Los lazos que nos unen parecen fuertes, y a su vez la polarización es enorme. Coexiste todo al mismo tiempo: lo que une y lo que separa, lo que construye y lo que estalla.

Y acá viene lo más loco: toda organización es una secta. Con sus propios rituales, sus códigos sagrados, sus iniciaciones, sus seguidores y sus refutadores. El café de las 10, las palabras que sólo entienden los de adentro, las reuniones que son casi misas, los líderes que ofician. Hay un culto que se reproduce en cada rincón, aunque nadie lo nombre.

Bienvenidos al juego donde las planificaciones lineales no funcionan. Porque cada organización es única.

Ojo, no quiere decir que no sirvan. Quiere decir que eso que aparecía como nuevo o controlado, desborda los límites de lo que llegamos a entender en una hoja escrita. La organización late, respira, se contradice. Y eso no es un problema: es la materia prima con la que trabajamos.

A la organización le proponemos un plan que cambia de cara y de foco. Porque aunque la visión sea clara, los caminos no son conocidos. Y el mapa, sinceramente, se perdió hace rato.

La invitación no es a encontrarlo. Es animarse a caminar igual.

Mentoring


El mentoring es otro asunto. Acá no se trata tanto de preguntas se trata de historias.

Imaginate que estás por cruzar un río. Con coaching, te voy a acompañar a encontrar tu propia piedras, a descubrir dónde apoyar los pies. Con mentoring, es distinto: yo ya crucé ese río. Me mojé, me caí, aprendí por dónde no se podía, descubrí que hay piedras que parecen firmes pero se mueven, y otras que están ahí hace años esperando a que alguien las pise.

No te voy a llevar de la mano. No se trata de eso. Pero sí puedo sentarme con vos en la orilla y contarte cómo fue. Mostrarte las marcas de las caídas en el cuerpo. Decirte "mirá, por ahí yo no iría" o "a mí me funcionó saltar justo cuando parecía más hondo".

El mentoring es esa conversación donde alguien que ya lleva rato en el camino, mate mediante,  te cuenta sin filtro lo que vio. No para que repitas su historia, sino para que la tuya tenga menos palos en la rueda.

Si lo que buscás no es que te ayude a encontrar tus propias respuestas, sino escuchar cómo alguien encontró las suyas en un terreno parecido... entonces esto es para vos.